Plantas y bichos. Bichos y plantas. Qué yunta!! diría mi abuela Ana.
Muchas veces nos cuesta entender lo interrelacionados que están unos con otros, pero basta con detenernos un rato a observar y prestar atención a nuestro alrededor. Las hojas de una Aristolochia comidas por alguna oruga hambrienta de la mariposa Borde de Oro; un nido hecho con pequeños trozos de ramas espinosas de algún Tala; un fruto naranja del Mburucuyá mordisqueado y mostrando aun parte de su pulpa roja colgando de un alambrado; el pico largo de un picaflor bronceado entrando y saliendo de las flores violetas en forma de trompetita de un Talilla; una vaquita de San Antonio aprovechándose de los pulgones amarillos que habían invadido un Tasi.
Estos son solo algunas de las tantas posibilidades de ver como las plantas y los bichos o los bichos y las plantas se necesitan unos de otros. Esta maravillosa convivencia lleva tiempo, mucho tiempo, por eso es imposible pensar en plantas nativas sin pensar en la fauna nativa que la acompaña y viceversa.
Tener un jardín con nativas nos implicará que muchas veces nuestras plantas tengan sus hojas comidas, lo que nos dará también la posibilidad de explorar y encontrar tal vez a una oruga responsable que con el tiempo y las hojas que coma de nuestras plantas logre transformarse en una mariposa. Quizás nos permita descubrir como algún zorzal colorado aparece para comerse algún fruto y hasta podría elegir una rama para hacer su nido y cantarnos sus melodías, a veces demasiado temprano como para disfrutarlas. Las plantas nos traerán muchos visitantes que podremos ir descubriendo: orugas, mariposas, aves, vaquitas de San Antonio, pulgones y un sin fin de bichos que vendrán buscando alimento y refugio. Quizás no sea el jardín más prolijo pero seguramente sea un jardín lleno de vida.
La fotaza que nos acompaña es de un Picaflor bronceado libando de las flores de Salvia azul (Salvia guaranitica). Gracias a Adrian Grilli que generosamente nos la prestó
La Pachamama los cría, y bichos y plantas nativas se juntan!